La educación medioambiental está destinada a que niños y adolescentes comprendan la importancia de preservar nuestro ecosistema, como parte de una riqueza que se nos ha dado pero que no nos pertenece.
Enseñar en valores y aptitudes para que los niños respeten el medio en el que viven
En 1970, y a raíz de varios movimientos que se centraban en la defensa del medio
ambiente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
decidió aunar esfuerzos y corrientes de opinión para establecer la
definición oficial de lo que se conoce como educación medioambiental,
y que es la siguiente: “Es el proceso de reconocer valores y aclarar
conceptos para crear habilidades y actitudes necesarias, tendientes a comprender
y apreciar la relación mutua entre el hombre, su cultura y el medio biofísico
circundante. La educación ambiental también incluye la práctica de tomar
decisiones y formular un código de comportamiento respecto a cuestiones que
conciernen a la calidad ambiental.”
¿Qué significa todo esto? ¿En qué se traduce?
Básicamente, en la necesidad de que todos los seres humanos aprendamos y
transmitamos a nuestros menores un mensaje de responsabilidad hacia la
naturaleza. Ello, claro está, ayudándonos de las distintas herramientas que pone
a nuestra disposición la educación. Y es que nuestro comportamiento puede
modificar el medio ambiente: para mejor o para peor. Si nos concienciamos, lo
cuidamos y lo preservamos estaremos dando a nuestros hijos y nietos el mejor
regalo que les podríamos dejar, que es la vida. Si, al contrario, formamos
individuos egoístas, las futuras generaciones tendrán que lidiar con la escasez
de recursos y un ecosistema en decadencia. Una sola persona no cambia nada,
podrás pensar. Cierto… por ello te hablamos de la educación medioambiental. Una
disciplina que puede ayudar a que muchos hombres y mujeres se conciencien
gracias a unos principios inculcados en la infancia.
Así, lo mejor para nuestro planeta es que los jóvenes comiencen pronto a asumir
los valores, las competencias y la voluntad para actuar hacia la resolución de
los problemas actuales y futuros del medio ambiente. ¿Cómo? Si atendemos a la
Carta de Belgrado, realizada en octubre de 1975, los objetivos de la
educación ambiental a nivel mundial son los siguientes:
•
Toma de conciencia
•
Conocimientos
•
Actitudes
•
Aptitudes
•
Capacidad de evaluación
•
Participación
El papel de padres y educadores es esencial ¿Qué pueden hacer ellos
para poner su granito de arena a favor del medio ambiente?
Concienciar y educar, comenzando con los pequeños gestos y acabando con los
grandes. Desde la importancia de no tirar un papel al suelo hasta implantar la
máxima de las tres R. Esto es: reducir, reciclar, reutilizar.
Implantar las bondades de la vida en la naturaleza, el conocimiento y respeto de
todas las especies, tanto animales como vegetales y fomentar la tolerancia.
Informar de las consecuencias negativas de nuestros actos. En definitiva,
formar ciudadanos responsables. Que el día de mañana el mundo sea mejor depende,
en gran medida, de ello.
Si querés saber más: Día Mundial del Medio Ambiente
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